Mejor que el Silencio | Serendipia

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En constantes ocasiones he escrito sobre el tema (violencia contra las mujeres), es algo delicado y necesario de hablar; es una realidad latente las desapariciones de personas, especialmente de mujeres se sigue repitiendo infinidad de veces, 95 mil 121 mexicanos desaparecidos para ser exactos, de los cuales uno de cada cuatro son mujeres y de todas las desaparecidas el 55.30% son menores de 18 años según los datos que da El Comité de las Naciones Unidas contra la Desaparición Forzada (CED), no por nada México mantiene una alerta ante esta institución.

Diariamente en redes sociales aparecen publicaciones con carteles de alerta Amber o el Protocolo Alba, con rostros de mujeres, niñas y adolescentes desaparecidas, que muchas veces son desapercibidas por los internautas que pasan en promedio de dos a tres horas y media navegando en redes sociales, además de revisar el teléfono cada 10-30 minutos según revela el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT).

 Pero no todos alcanzan un nivel mediático tan alto para conmocionar a la sociedad; en abril se dio uno de esos casos que lo movieron todo; la foto de Debanhi Escobar Bazaldua, comenzó a inundar las redes, pero no con el tradicional posteo del Protocolo Alba, sino una imagen en la cual se observaba a ella viendo hacia el horizonte, sola en medio de la nada, después se sabría que se encontraba en la carretera Monterrey-Nuevo Laredo, luego de ser “abandonada” por sus amigas después de una fiesta y la foto fue tomada por un conductor “de confianza” de ellas que enviaron para recogerla, hoy, se mantiene como el principal sospechoso.

Y este suceso, fue lo que volvió altamente mediático a este caso, mujeres abandonando mujeres, pese a que en el discurso feminista, se menciona incansablemente “ni una más”, y es que, mediáticamente hablando, la idea de sustentar que no hay peor enemigo de una mujer que otra mujer, es irresistible y no es necesario que yo lo diga, basta con revisar las miles de publicaciones en Facebook (tanto de medios como usuarios normales), en ellas he observado comentarios como “ven, para que salen”, “como son falsas”, “con esas amigas, para que quiero enemigas”, “juntas llegamos, juntas nos vamos”, el fin era criticar el hecho de que fue abandonada, todo mundo vertía su opinión.

Por trece días la búsqueda fue exhaustiva para los familiares, quienes mantenían la esperanza, pese a esto, las autoridades no solo atendían este caso, tenían otros 33 activos, pues según informó el propio gobernador de Nuevo León, Samuel García, desde el 1 de enero a la fecha se tenía el reporte de 327 mujeres desaparecidas, de ese total ya se habían localizado 294.

De esos 33 casos activos, ninguno se hizo tan mediático como el caso de Debanhi; para algunos este caso es una cortina de humo, es una estrategia para dejar mal parado al gobierno de Samuel García, pero lo que sí es una realidad es que en Nuevo León, desde 1964 que se inició el conteo en el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas, se contabilizan 5 mil 593 mujeres desaparecidas.

Perdimos a Debanhi, pero durante su incansable búsqueda para localizarla con vida; como un hecho de serendipia o como coloquialmente decimos en México, de “chiripa” encontraron a Irlanda Marcela Ramírez Martínez, de 14 años; Ingrid Guadalupe Castillo Ríos, de 15; Brisa Anahí Porras Cerda, de 16; Jenifer Nicool Almaguer Vargas, de 14, e Irma Hernández Cruz, de 19; sin proponérselo, la muerte de Debanhi le dio alivio a otras cinco familias, que se encontraban en la misma situación que la familia Escobar Bazaldua; hoy, pueden brindarle una digna sepultura.

En México, existen 52 mil cuerpos aún sin identificar, posiblemente del mismo número de familias que quizá, todavía tienen la fe de encontrar a su hijo o hija, a su padre o madre o a cualquier otro familiar con vida, como mi abuela Beatriz, quien por más de 45 años no supo nada de su hijo incluso falleció con la esperanza de que seguía con vida.

Falta mucho por hacer, El Comité de las Naciones Unidas contra la Desaparición Forzada, en su última visita a México que fue entre el 28 de marzo y el 8 de abril de este año, hizo muchos señalamientos que, desde el 2015 han sido constantes y se siguen repitiendo, en los que destacan actitud pasiva de las instituciones judiciales frente a un fenómeno que cada vez se vuelve más grave.

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