Perdido en el mundo de las drogas

Cuando deja de consumir la droga por un día, en él aparecen síntomas de desesperación, de angustia y desea agredir a quienes le rodean: “Por eso fumo tabaco, para calmarme, el cigarrillo me tranquiliza por minutos y en ocasiones hasta por horas, porque una vez me atrapó la ira y golpeé a mi jefa, fui a parar al bote”, dice Fernando

0
298

Cuando apenas tenía 12 años de edad, su mejor amigo le ofreció una dosis de droga conocida como cristal, en la actualidad, el joven Fernando J.  Solano cuenta con 24 años de edad y continúa consumiendo la sustancia.

Explicó que una de las causas por las que se ha perdido en el mundo de las drogas, es porque desde niño se quedó sin padre, fue cuando un día su progenitor decidió emigrar a las Estados Unidos y después de 10 años regresó a la ciudad de Tepic: “Pero ya no me reconoció el ojete y por eso me perdí más en las drogas”.

Aseguró que a pesar de que en diversas ocasiones ha intentado dejar de consumir drogas no puede dejar de fumar cristal: “Éste es mi destino y ya para qué le hago al maje, nunca voy a dejar de consumir la sustancia, porque la droga me pone chido, la droga me calma, la pipa, el foco me calman, me dan tranquilidad, me dan paz”.

Comentó que cuando deja de consumir la droga por un día, en él aparecen síntomas de desesperación, de angustia y desea agredir a quienes le rodean: “Por eso fumo tabaco, para calmarme, el cigarrillo me tranquiliza por minutos y en ocasiones hasta por horas, porque una vez me atrapó la ira y golpeé a mi jefa, fui a parar al bote”.

Fernando J. Solano especificó que el amigo que le ofreció la droga por primera vez fue asesinado a tiros en la época de violencia en Nayarit: “Unos sicarios asesinaron a mi compa mientras vendía droga en una colonia, en paz descanse mi compa, la neta lo extraño y a veces lo veo y platico con él”.

el joven Fernando aseguró que una de las razones por las que él se perdió más en el vicio es porque sus padres no lo supieron educar: “Desde que yo era pequeño me abandonaron, no me educaron, es más, cuando yo empecé a consumir la sustancia mi jefa ni cuenta se dio, pero además mis padres nunca me enseñaron a vivir, no me enseñaron a trabajar, siempre me trataron peor que a un perro, en la calle, sin cobija y sin tragar, la neta mi padre y mi madre fueron muy injustos conmigo”.

Al preguntarle si alguna vez lo han internado en una clínica para el tratamiento contra las adicciones,  el joven Fernando respondió: “La neta no quiero dejar de consumir, yo no me meto con nadie, yo no robo a nadie, yo no le hago daño a nadie, tengo 12 años consumiendo y la verdad no pienso dejar de fumar cristal, entonces para qué me interno, no tiene caso”.

Finalmente, Fernando J. Solano  puntualizó que cuando se encuentra bajo los efectos del cristal, se pone a trabajar y  sale a buscar botes de aluminio tirados en la vía pública para después venderlos: “Cuando me va bien, gano 200 o 300 pesos, pero de nada sirve el dinero porque es lo mismo, compro droga,  pero si no hay lana me aguanto,  la neta en ocasiones me dan ganas de robar, pero a los ricos, a los pobres qué les puedo robar; ni las ilusiones, ja, ja, ja”.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí