El siniestro registrado recientemente en las inmediaciones del cerro de San Juan tuvo un origen intencional. Las autoridades ambientales desplegaron un operativo estratégico para mitigar el avance de las llamas y resguardar la biodiversidad de esta zona protegida, tras detectar puntos de inicio que sugieren intervención humana directa en áreas de difícil combustión natural.
Operadores forestales trabajaron durante dos jornadas intensas para consolidar un perímetro de seguridad mediante la creación de brechas cortafuegos y líneas negras que se extendieron por cuatro kilómetros. Este mecanismo, conocido técnicamente como contrafuego, permitió encerrar el foco ígneo para evitar que las ráfagas de viento trasladaran el peligro hacia áreas de mayor densidad vegetal. Aquél fue un esfuerzo preventivo indispensable para que el escenario no derivara en una tragedia ambiental mayor.
La titular de la Comisión Forestal de Nayarit, Gabriela Arias, señaló que las evidencias en el terreno demuestran que el fuego comenzó de forma deliberada arriba de la guardarraya. Esta circunstancia hace presumir que el incidente buscaba ampliar terrenos para actividades agrícolas o ganaderas sin considerar el riesgo de propagación masiva. De no haberse aplicado estas maniobras, el incendio habría alcanzado puntos críticos como La Batea, donde la geografía dificulta cualquier intento de sofocación.
Cerca de 200 trabajadores pertenecientes a diversas instituciones forestales se integraron a las tareas de supresión y vigilancia. La coordinación institucional permitió que el despliegue fuera eficiente, utilizando herramientas manuales para evitar que el desastre se extendiera hacia la comunidad de El Cuarenteño. Este operativo permanece activo bajo observación para detectar posibles reactivaciones en los puntos donde la temperatura del suelo aún se mantiene elevada.
Resultó fundamental el compromiso de las brigadas para preservar el entorno natural frente a acciones que vulneran la estabilidad de los ecosistemas locales. Sólo mediante la intervención oportuna de los especialistas se logró proteger el patrimonio forestal que provee servicios ambientales vitales a los habitantes de la zona. La vigilancia continuará de forma permanente en las áreas vulnerables para evitar que nuevas quemas agropecuarias pongan en riesgo la integridad de los cerros nayaritas.







